4.3- FORTUNATA Y JACINTA

4.3.1- Resume su argumento: para ello céntrate en las relaciones entre Fortunata, Jacinta, Juan Santa Cruz y Maximiliano Rubí
Juanito Santa Cruz era un hombre, que al ver a Fortunata, la pidió que se fugase con ella y así lo hizo. De ese romance nació un hijo que murió antes de cumplir el año.Los matrimonios Santa Cruz y Arnaiz designaron a Jacinta como esposa de Juanito. En su luna de miel, Juan le contó la aventura que tuvo con Fortunata. Al cabo de unos años, Jacinta se entera de que habían tenido un hijo. El tío de Fortunata la convence de que Pituso era el hijo de ambos y aceptó quedarse con él, pero Juanito le cuenta que su hijo había fallecido. El niño que había cogido no era suyo.
Fortunata hace una vida muy poco ejemplar hasta que conoce a Maximiliano Rubín con el cual se casa. Dos veces, Juanito vuelve y Fortunata acepta irse con él. Le pide la reconciliación a Maximiliano, al principio la acepta, pero al sentir celos, se vuelve temido, lo que hace que Fortunata le abandone de nuevo. Vuelve con Juanito, del cual se queda embarazada y tiene un hijo. Se entera de que está con otra y de la rabia va a pegarla pero una hemorragia la mata. Antes de morir, le llevó el niño a Estupiñá para que se lo entregue a Jacinta, la cual, al enterarse de este último acontecimiento abandona a Juanito para siempre.
4.3.2- Personajes:
- Fortunata:
- ¿Cuál es su origen social?
Pertenece a un pueblo llano y auténtico de España, inculta, ya que no sabe leer ni escribir, y sencilla pero directa.
-¿Cómo es su relación con Santa Cruz? ¿Está enamorada de él?
Es una relación inestable, ya que va y vuelve con él y este le engaña cada dos por tres. No está enamorada, solo le desea, es un amor físico.
En su relación ella se ve dominada por Juan Santa Cruz. Sí que está enamorada de él.
- ¿Qué es para ella el amor?
Es una fuerza que lo vence todo, que puede incluso a las convenciones sociales.
-¿Qué envidia de Jacinta?
La distinción, el señorío, la honradez, la dulzura y la bondad.
Que ella está casada con Santa Cruz, la honradez ya que ella no es honrada socialmente por haber estado con muchos hombres. Otra cosa que también envidia mucho es la elegancia.
-¿Cuál es su conflicto interior en su relación con Maximiliano Rubí (en el minuto 38 del siguiente episodio que RTVE hizo de una serie basada en la novela, hallarás la respuesta:FORTUNATA Y JACINTA SERIE
No sabe si casarse con él o no, ya que si se casa, podrá vivir sin gentuza a su alrededor, ser honrada y tener una vida mejor, pero, no sabe si podrá vivir con una persona a la que no quiere y nunca podrá querer. No le gusta sexualmente, incluso le llega a producir repugnancia.
- Jacinta:
-¿ Cuál es su origen social, qué colectivo social representa?
Es una niña de buena familia, representa a una madrileña perteneciente al colectivo de la clase media burguesa.
Al casarse con Santa Cruz pasa a ser de la clase alta. Representa al colectivo de las mujeres.
Es una niña de buena familia, representa a una madrileña perteneciente al colectivo de la clase media burguesa.
Al casarse con Santa Cruz pasa a ser de la clase alta. Representa al colectivo de las mujeres.
-¿ Cómo es su relación con Santa Cruz?
Juan le provoca un martirio constante, ya que siempre la está engañando con otras, normalmente con Fortunata.
Juan le va a consumir todo su tiempo libre,
Juan le provoca un martirio constante, ya que siempre la está engañando con otras, normalmente con Fortunata.
Juan le va a consumir todo su tiempo libre,
-¿Cuál es su gran obsesión?
Su gran obsesión es ser madre, pero no puede, ya que es estéril. Al final acaba aceptando al hijo de Fortunata y Juanito Santa Cruz.
Su gran obsesión es ser madre, pero no puede, ya que es estéril. Al final acaba aceptando al hijo de Fortunata y Juanito Santa Cruz.
-¿Qué siente hacia Fortunata?
Siente envidia hacia Fortunata porque ella sí puede tener hijos. Jacinta es de carácter débil y desmedrado, por lo que nunca llega a su altura, y Fortunata gana siempre por temperamento o por convicciones.
- Juan Santa Cruz:
-¿Qué grupo social representa?
Representa la clase alta, ya que es un hombre que ha nacido en un lugar donde siempre había habido dinero.
Representa la clase alta, ya que es un hombre que ha nacido en un lugar donde siempre había habido dinero.
- ¿Cómo es su carácter?
Es frívolo, hipócrita, seductor, falso, superficial, mujeriego, de ideales mezquinos, inmaduro, caprichoso, antojadizo...No evoluciona durante la novela.
Es frívolo, hipócrita, seductor, falso, superficial, mujeriego, de ideales mezquinos, inmaduro, caprichoso, antojadizo...No evoluciona durante la novela.
- ¿Cómo es su relación con Jacinta?
Su relación con Jacinta es inestable ya que la engaña, ella va y viene de casa...
Eran como hermanos. Simboliza que el amor prevalece antes que la sociedad, la riqueza o el poder.
Su relación con Jacinta es inestable ya que la engaña, ella va y viene de casa...
Eran como hermanos. Simboliza que el amor prevalece antes que la sociedad, la riqueza o el poder.
-¿Cómo es su relación con Fortunata? ¿Qué simbolismo social tiene esta relación (recuerda a qué grupos sociales pertenecen)?
Al igual que con Jacinta, su relación es inestable, porque también la engaña. Siente deseo sexual hacia ella. Simboliza la explotación hacia el pueblo.
- Maximiliano Rubí:
- Lee la presentación que Galdós hace de él antes de conocer a Fortunata y contesta a las siguientes preguntas:
- ¿Es inteligente?
No, es su tía la que consigue que apruebe.
No, es su tía la que consigue que apruebe.
- ¿Estudia Farmacia por vocación?
No, no lo estudia por eso, ya que a él no le llama la atención ni esa ni ninguna otra carrera, se lo ponderan su tía y su hermano, y cómo se conforma con todo, aceptó.
No, no lo estudia por eso, ya que a él no le llama la atención ni esa ni ninguna otra carrera, se lo ponderan su tía y su hermano, y cómo se conforma con todo, aceptó.
-¿Qué hace su tía para que apruebe?
Su tía le ayudaba a estudiar, le animaba, y cuando le veía muy apurado iba a hablar con los profesores y les convencía para que pasase.
Su tía le ayudaba a estudiar, le animaba, y cuando le veía muy apurado iba a hablar con los profesores y les convencía para que pasase.
-¿Cómo es físicamente?
Era bajito, endeble, con la cabeza chata, el pelo lacio y no muy común, su piel era lustrosa, fina, tenía el hueso de la nariz hundido y su dentadura estaba desigualada.
-¿Por qué miraba a los soldados desde su casa?
Porque les tenía mucha admiración, soñaba ser como ellos, tener su tizona, su bigote y su uniforme, haber crecido, tener las piernas derechas y el cuerpo no tan caído, que se le arreglaba la nariz y que le crecía el pelo.
-¿Qué imaginaba cuando andaba solo por la calle?
Se imaginaba que iba persiguiendo hazañas. Cuanto veía a alguna chica guapa empezaba a perseguirla por pura aventura y cuando veía a otra mejor, comenzaba a perseguirla a ella.
-¿En qué categorías encuadraba a las mujeres? ¿Cómo era su relación con ellas?
Las encuadraba en guapas y honradas. Le daba mucha vergüenza tratar con ellas, intentaba evitar el contacto.
Juan Pablo, que siempre se había equivocado en lo referente a sí mismo y andaba por caminos torcidos, acertó al disponer que su hermano pequeño siguiese la carrera de Farmacia. Muchas personas que no hacen más que disparates, poseen esta perspicacia del consejo y de la dirección de los demás, y no dando pie con bola en los destinos propios, ven claro en los del prójimo. En tal decisión tuvo además bastante parte un grande amigo del difunto Nicolás Rubín y de toda la familia (el farmacéutico Samaniego, dueño de la acreditada botica de la calle del Ave María), prometiendo tomar bajo sus auspicios a Maximiliano, llevársele de mancebo o practicante con la mira de que, andando el tiempo, se quedase al frente del establecimiento.
Empezó Maximiliano sus estudios el 69, y su hermano y su tía le ponderaban lo bonita que era la Farmacia y lo mucho que con ella se ganaba, por ser muy caros los medicamentos y muy baratas las primeras materias: agua del pozo, ceniza del fogón, tierra de los tiestos, etcétera... El pobre chico, que era muy dócil, con todo se mostraba conforme. Lo que es entusiasmo, hablando en plata, no lo tenía por esta carrera ni por otra alguna; no se había despertado en él ningún afán grande ni esa curiosidad sedienta de que sale la sabiduría. Era tan endeble que la mayor parte del año estaba enfermo, y su entendimiento no veía nunca claro en los senos de la ciencia, ni se apoderaba de una idea sino después de echarle muchas lazadas como si la amarrara. Usaba de su escasa memoria como de un ave de cetrería para cazar las ideas; pero el halcón se le marchaba a lo mejor, dejándole con la boca abierta y mirando al cielo.
Fueron penosísimos los primeros pasos en la carrera. La pereza y la debilidad le retenían en el lecho por las mañanas más tiempo del regular, y la pobre doña Lupe pasaba la pena negra para sacarle de las sábanas. Levantábase ella muy temprano, y se ponía a dar golpes con el almirez junto a la misma cabeza del durmiente, que las más de las veces no se daba por entendido de tal estruendo. Luego le hacía cosquillas, acostaba al gato con él, le retiraba las sábanas con la debida precaución para que no se enfriase. El sueño se cebaba de tal modo en aquel cuerpo, por las exigencias de la reparación orgánica, que el despertar del estudiante era obra de romanos y una de las cosas en que más energía y constancia desplegaba doña Lupe.
El muchacho estudiaba y quería cumplir con su deber; pero no podía ir más allá de sus alcances. Doña Lupe le ayudaba a estudiar las lecciones, animábale en sus desfallecimientos, y cuando le veía apurado y temeroso por la proximidad de los exámenes, se ponía la mantilla y se iba a hablar con los profesores. Tales cosas les decía, que el chico pasaba, aunque con malas notas. Como no estuviese enfermo, asistía puntualmente a clase, y era de los que traían mayor trajín de notas, apuntes y cuadernos. Entraba en el aula cargado con aquel fardo, y no perdía sílaba de lo que el profesor decía.
Era de cuerpo pequeño y no bien conformado, tan endeble que parecía que se lo iba a llevar el viento, la cabeza chata, el pelo lacio y ralo. Cuando estaban juntos él y su hermano Nicolás, a cualquiera que les viese se le ocurriría proponer al segundo que otorgase al primero los pelos que le sobraban. Nicolás se había llevado todo el cabello de la familia, y por esta usurpación pilosa, la cabeza de Maximiliano anunciaba que tendría calva antes de los treinta años. Su piel era lustrosa, fina, cutis de niño con transparencias de mujer desmedrada y clorótica. Tenía el hueso de la nariz hundido y chafado, como si fuera de sustancia blanda y hubiese recibido un golpe, resultando de esto no sólo fealdad sino obstrucciones de respiración nasal, que eran sin duda la causa de que tuviera siempre la boca abierta. Su dentadura había salido con tanta desigualdad que cada pieza estaba, como si dijéramos, donde le daba la gana. Y menos mal si aquellos condenados huesos no le molestaran nunca; ¡pero si tenía el pobrecito cada dolor de muelas que le hacía poner el grito más allá del Cielo! Padecía también de corizas y las empalmaba, de modo que resultaba un coriza crónico, con la pituitaria echando fuego y destilando sin cesar. Como ya iba aprendiendo el oficio, se administraba el yoduro de potasio en todas las formas posibles, y andaba siempre con un canuto en la boca aspirando brea, demonios o no sé qué.
Dígase lo que se quiera, Rubín no tenía ilusión ninguna con la Farmacia. Mas no estaba vacía de aspiraciones altas el alma de aquel joven, tan desfavorecido por la Naturaleza que física y moralmente parecía hecho de sobras. A los dos o tres años de carrera, aquel molusco empezó a sentir vibraciones de hombre, y aquel ciego de nacimiento empezó a entrever las fases grandes y gloriosas del astro de la vida. Vivía doña Lupe en aquella parte del barrio de Salamanca que llamaban Pajaritos. Maximiliano veía desde la ventana de su tercer piso a los alumnos de Estado Mayor, cuando la Escuela estaba en el 40 antiguo de la calle de Serrano; y no hay idea de la admiración que le causaban aquellos jóvenes, ni del arrobamiento que le producía la franja azul en el pantalón, el ros, la levita con las hojas de roble bordadas en el cuello, y la espada... ¡tan chicos algunos y ya con espada! Algunas noches, Maximiliano soñaba que tenía su tizona, bigote y uniforme, y hablaba dormido. Despierto deliraba también, figurándose haber crecido una cuarta, tener las piernas derechas y el cuerpo no tan caído para adelante, imaginándose que se le arreglaba la nariz, que le brotaba el pelo y que se le ponía un empaque marcial como el del más pintado. ¡Qué suerte tan negra! Si él no fuera tan desgarbado de cuerpo y le hubieran puesto a estudiar aquella carrera, ¡cuánto se habría aplicado! Seguramente, a fuerza de sobar los libros, le habría salido el talento, como se saca lumbre a la madera frotándola mucho.
Los sábados por la tarde, cuando los alumnos iban al ejercicio con su fusil al hombro, Maximiliano se iba tras ellos para verles maniobrar, y la fascinación de este espectáculo durábale hasta el lunes. En la clase misma, que por la placidez del local y la monotonía de la lección convidaba a la somnolencia, se ponía a jugar con la fantasía y a provocar y encender la ilusión. El resultado era un completo éxtasis, y al través de la explicación sobre las propiedades terapéuticas de las tinturas madres, veía a los alumnos militares en su estudio táctico de campo, como se puede ver un paisaje al través de una vidriera de colores.
Los chicos de la clase de Botánica se entretenían en ponerse motes semejantes a las nomenclaturas de Linneo. A un tal Anacleto que se las tiraba de muy fino y muy señorito, le llamaban Anacletus obsequiosissimus; a Encinas, que era de muy corta estatura, le llamabanQuercus gigantea. Olmedo era muy abandonado y le caía admirablemente el Ulmus sylvestris. Narciso Puerta era feo, sucio y mal oliente. Pusiéronle Pseudo-Narcissus odoripherus. A otro que era muy pobre y gozaba de un empleíto, le pusieron Christophorus oficinalis y por último, a Maximiliano Rubín, que era feísimo, desmañado y de muy cortos alcances, se le llamó durante toda la carrera Rubinius vulgaris.
Al entrar el año de 1874, tenía Maximiliano veinticinco y no representaba aún más de veinte. Carecía de bigote, pero no de granos que le salían en diferentes puntos de la cara. A los veintitrés años tuvo una fiebre nerviosa que puso en peligro su vida; pero cuando salió de ella parecía un poco más fuerte; ya no era su respiración tan fatigosa ni sus corizas tan tenaces, y hasta los condenados raigones de sus muelas parecían más civilizados. No usaba ya el ioduro tan a pasto ni el canuto de brea, y sólo las jaquecas persistían, como esos amigos machacones cuya visita periódica causa espanto. Juan Pablo estaba entonces en el Cuartel Real, y doña Lupe dejaba a Maximiliano en libertad, porque le creía inaccesible a los vicios por razón de su pobreza física, de su natural apático y de la timidez que era el resultado de aquellas desventajas. Y además de libertad, dábale su tía algún dinero para sus placeres de mozo, segura de que no había de gastarlo sino con mucho pulso. Inclinábase el chico a economizar, y tenía una hucha de barro en la cual iba metiendo las monedas de plata y algún centén de oro que le daban sus hermanos cuando venían a Madrid. En la ropa era muy mirado, y gustaba de hacerse trajes baratos y de moda, que cuidaba como a las niñas de sus ojos. De esto le sobrevino alguna presunción, y gracias a ella su figura no parecía tan mala como era realmente. Tenía su buena capa de embozos colorados; por la noche se liaba en ella, metíase en el tranvía y se iba a dar una vuelta hasta las once, rara vez hasta las doce. Por aquel tiempo se mudó doña Lupe a Chamberí, buscando siempre casas baratas, y Maximiliano fue perdiendo poco a poco la ilusión de los alumnos de Estado Mayor.
Su timidez, lejos de disminuir con los años, parecía que aumentaba. Creía que todos se burlaban de él considerándole insignificante y para poco. Exageraba sin duda su inferioridad, y su desaliento le hacía huir del trato social. Cuando le era forzoso ir a alguna visita, la casa en que debía entrar imponíale miedo, aun vista por fuera, y estaba dando vueltas por la calle antes de decidirse a penetrar en ella. Temía encontrar a alguien que le mirara con malicia, y pensaba lo que había de decir, aconteciendo las más de las veces que no decía nada. Ciertas personas le infundían un respeto que casi casi era pánico, y al verlas venir por la calle se pasaba a la otra acera. Estas personas no le habían hecho daño alguno; al contrario, eran amigos de su padre, o de doña Lupe o de Juan Pablo. Cuando iba al café con los amigos, estaba muy bien si no había más que dos o tres. En este caso hasta se le soltaba la lengua y se ponía a hablar sobre cualquier asunto. Pero como se reunieran seis u ocho personas, enmudecía, incapaz de tener una opinión sobre nada. Si se veía obligado a expresarse, o porque se queríanquedar con él o porque sin malicia le preguntaban algo, ya estaba mi hombre como la grana y tartamudeando.
Por esto le gustaba más, cuando el tiempo no era muy frío, vagar por las calles, embozadito en su pañosa, viendo escaparates y la gente que iba y venía, parándose en los corros en que cantaba un ciego, y mirando por las ventanas de los cafés. En estas excursiones podía muy bien emplear dos horas sin cansarse, y desde que se daba cuerda y cogía impulso, el cerebro se le iba calentando, calentando hasta llegar a una presión altísima en que el joven errante se figuraba estar persiguiendo aventuras y ser muy otro de lo que era. La calle con su bullicio y la diversidad de cosas que en ella se ven, ofrecía gran incentivo a aquella imaginación, que al desarrollarse tarde, solía desplegar los bríos de que dan muestras algunos enfermos graves. Al principio no le llamaban la atención las mujeres que encontraba; pero al poco tiempo empezó a distinguir las guapas de las que no lo eran, y se iba en seguimiento de alguna, por puro éxtasis de aventura, hasta que encontraba otra mejor y la seguía también. Pronto supo distinguir declases, es decir, llegó a tener tan buen ojo, que conocía al instante las que eran honradas y las que no. Su amigo Ulmus sylvestris, que a veces le acompañaba, indújole a romper la reserva que su encogimiento le imponía, y Maximiliano conoció a algunas que había visto más de una vez y que le habían parecido muy guapetonas. Pero su alma permanecía serena en medio de sus tentativas viciosas: las mismas con quienes pasó ratos agradables le repugnaban después, y como las viera venir por la calle, les huía el bulto.
Agradábale más vagar solo que en compañía de Olmedo, porque este le distraía, y el goce de Maximiliano consistía en pensar e imaginar libremente y a sus anchas, figurándose realidades y volando sin tropiezo por los espacios de lo posible, aunque fuera improbable. Andar, andar y soñar al compás de las piernas, como si su alma repitiera una música cuyo ritmo marcaban los pasos, era lo que a él le deleitaba. Y como encontrara mujeres bonitas, solas, en parejas o en grupos, bien con toquilla a la cabeza o con manto, gozaba mucho en afirmarse a sí mismo que aquellas eran honradas, y en seguirlas hasta ver a dónde iban. «¡Una honrada! ¡Que me quiera una honrada!». Tal era su ilusión... Pero no había que pensar en tal cosa. Sólo de pensar que le dirigía la palabra a una honrada, le temblaban las carnes. ¡Si cuando iba a su casa y estaban en ella Rufinita Torquemada o la señora de Samaniego con su hija Olimpia, se metía en la cocina por no verse obligado a saludarlas...!
De esta manera aquel misántropo llegó a vivir más con la visión interna que con la externa. El que antes era como una ostra había venido a ser algo como un poeta. Vivía dos existencias, la del pan y la de las quimeras. Esta la hacía a veces tan espléndida y tal alta, que cuando caía de ella a la del pan, estaba todo molido y maltrecho. Tenía Maximiliano momentos en que se llegaba a convencer de que era otro, esto siempre de noche y en la soledad vagabunda de sus paseos. Bien era oficial de ejército y tenía una cuarta más de alto, nariz aguileña, mucha fuerza muscular y una cabeza... una cabeza que no le dolía nunca; o bien un paisano pudiente y muy galán, que hablaba por los codos sin turbarse nunca, capaz de echarle una flor a la mujer más arisca, y que estaba en sociedad de mujeres como el pez en el agua. Pues como dije, se iba calentando de tal modo los sesos, que se lo llegaba a creer. Y si aquello le durara, sería tan loco como cualquiera de los que están en Leganés. La suerte suya era que aquello se pasaba, como pasaría una jaqueca; pero la alucinación recobraba su imperio durante el sueño, y allí eran los disparates y el teje maneje de unas aventuras generalmente muy tiernas, muy por lo fino, con abnegaciones, sacrificios, heroísmos y otros fenómenos sublimes del alma. Al despertar, en ese momento en que los juicios de la realidad se confunden con las imágenes mentirosas del sueño y hay en el cerebro un crepúsculo, una discusión vaga entre lo que es verdad y lo que no lo es, el engaño persistía un rato, y Maximiliano hacía por retenerlo, volviendo a cerrar los ojos y atrayendo las imágenes que se dispersaban. «Verdaderamente -decía él-, ¿por qué ha de ser una cosa más real que la otra? ¿Por qué no ha de ser sueño lo del día y vida efectiva lo de la noche? Es cuestión de nombres y de que diéramos en llamar dormir a lo que llamamosdespertar, y acostarse al levantarse... ¿Qué razón hay para que no diga yo ahora mientras me visto: 'Maximiliano, ahora te estás echando a dormir. Vas a pasar mala noche, con pesadilla y todo, o sea con clase de Materia farmacéutica animal...?'».
A continuación tienes un enlace de la serie de RTVE dedicado a su presentación: FORTUNATA Y JACINTA SERIE Después de ver el episodio, contesta a las siguientes preguntas:
-¿Cómo cambia su personalidad tras conocer a Fortunata? Compárale al inicio del episodio (que se corresponde con el texto que has leído) con el del final cuando se enfrenta a su tía.
Al principio era muy obediente, hacía siempre lo que le decía su tía, no regañaba con ella en ningún momento, y al final, se enfrenta a ella diciéndola que nadie va a cambiar su opinión, que él se va a casar con Fortunata aunque su familia no lo aceptase.
Al principio era muy obediente, hacía siempre lo que le decía su tía, no regañaba con ella en ningún momento, y al final, se enfrenta a ella diciéndola que nadie va a cambiar su opinión, que él se va a casar con Fortunata aunque su familia no lo aceptase.
-¿Qué importancia tiene el amor en este cambio (fíjate en lo que dice del amor en la conversación que tiene en la cocina con la criada)?
Dice que el amor es ley de leyes, que gobierna el mundo, que por qué no debe casarse si encuentra a la mujer de su vida. La importancia que tiene el amor es que cambia su personalidad porque se ha enamorado de Fortunata y quiere casarse con ella.
Es el amor el que permite que Maximiliano evolucione a lo largo de la novela.
Dice que el amor es ley de leyes, que gobierna el mundo, que por qué no debe casarse si encuentra a la mujer de su vida. La importancia que tiene el amor es que cambia su personalidad porque se ha enamorado de Fortunata y quiere casarse con ella.
Es el amor el que permite que Maximiliano evolucione a lo largo de la novela.
-¿Le importa lo que la gente piense de su relación con Fortunata?
No, no le importa lo que la gente piense, pero tampoco quiere que se entere todo el mundo porque cuando está en el laboratorio, se lo cuenta a su compañero y le pide que no se lo cuenta a nadie, aunque este después lo va a hacer
No, no le importa lo que la gente piense, pero tampoco quiere que se entere todo el mundo porque cuando está en el laboratorio, se lo cuenta a su compañero y le pide que no se lo cuenta a nadie, aunque este después lo va a hacer
4.3.3- Temas:
- Conflictos personales: para Galdós el amor verdadero es la unión de lo físico y de lo espiritual, de manera que si falla alguno de los dos aspectos, el amor fracasa. Teniendo en cuenta esto:
-¿Por qué crees que fracasan las tres relaciones de la novela (Fortunata-Juan; Fortuna-Maxi; Jacinta-Juan)?
Las tres fracasan básicamente porque es sólo un amor físico:
Fortunata-Juan: Juan al ser un seductor, un mujeriego, se va con unas y con otras, tiene relaciones y cuando se cansa, las deja. Por parte de Fortunata, ella no le ama, le ve un atractivo físico, pero no llega a estar enamorada de él.Falta lo espiritual
Fortunata-Maxi: Como Fortunata está falta de cariño, se va con el primer hombre que pilla. En este caso, conoce a Maximiliano que le asegura que si se casa con él va a ser honrada, se va a deshacer de la "gentuza" que la rodea... Acaba fracasando porque Fortunata nunca le quiso, y aunque no le fue infiel nunca, cede ante los impulsos de Juanito Santa Cruz.Falta la atracción sexual
Jacinta-Juan: Como he dicho anteriormente, Juan es un mujeriego y tan pronto estaba con ella, como que no. Por eso fracasa su relación. Aún así de irse con unas y con otras, una de las veces dejó embarazada a Fortunata, por segunda vez, y por culpa de Juan, haberse ido con otra, Fortunata murió. Esta vez, Jacinta tomó la decisión definitiva de que nunca más volvería con él. Falta lo espiritual y lo sexual ya que su relación es como de hermanos
Porque en ninguna las relaciones se dan plenamente, ni la atracción sexual ni lo espiritual.
Las tres fracasan básicamente porque es sólo un amor físico:
Fortunata-Juan: Juan al ser un seductor, un mujeriego, se va con unas y con otras, tiene relaciones y cuando se cansa, las deja. Por parte de Fortunata, ella no le ama, le ve un atractivo físico, pero no llega a estar enamorada de él.Falta lo espiritual
Fortunata-Maxi: Como Fortunata está falta de cariño, se va con el primer hombre que pilla. En este caso, conoce a Maximiliano que le asegura que si se casa con él va a ser honrada, se va a deshacer de la "gentuza" que la rodea... Acaba fracasando porque Fortunata nunca le quiso, y aunque no le fue infiel nunca, cede ante los impulsos de Juanito Santa Cruz.Falta la atracción sexual
Jacinta-Juan: Como he dicho anteriormente, Juan es un mujeriego y tan pronto estaba con ella, como que no. Por eso fracasa su relación. Aún así de irse con unas y con otras, una de las veces dejó embarazada a Fortunata, por segunda vez, y por culpa de Juan, haberse ido con otra, Fortunata murió. Esta vez, Jacinta tomó la decisión definitiva de que nunca más volvería con él. Falta lo espiritual y lo sexual ya que su relación es como de hermanos
Porque en ninguna las relaciones se dan plenamente, ni la atracción sexual ni lo espiritual.
-¿Por qué Fortunata no puede amar a Maximiliano aunque éste la trata muy bien? (A partir del minuto 38 del episodio televisivo puedes a encontrar una respuesta)
Porque es feo, es poca cosa para ella, y aún así quiere a Juan, y aunque piense que es una ingratitud, sabe que nunca le podrá amar.
Porque es feo, es poca cosa para ella, y aún así quiere a Juan, y aunque piense que es una ingratitud, sabe que nunca le podrá amar.
-¿Por qué Fortunata se considera la verdadera mujer de Santa Cruz aunque no estén casados?
Porque ella sí le puede dar hijos, lo contrario que Jacinta ya que es estéril. Porque ella piensa que la ley natural es más que la ley social.
Porque ella sí le puede dar hijos, lo contrario que Jacinta ya que es estéril. Porque ella piensa que la ley natural es más que la ley social.
-¿Qué es el amor para Galdós? En el minuto 35 del episodio de televisión puedes encontrar la respuesta a esta última pregunta.
El amor es ley de leyes, es el que gobierna el mundo. Es una fuerza que lo puede todo.
El amor es ley de leyes, es el que gobierna el mundo. Es una fuerza que lo puede todo.
- Conflictos sociales:
-¿Qué periodo de la historia de España se desarrolla la historia?
Cuando cae la Primera República y empieza la Restauración, es decir entre 1873 y 1876.
Cuando cae la Primera República y empieza la Restauración, es decir entre 1873 y 1876.
-¿Qué opina Galdós de la sociedad española de la época, a qué grupos sociales critica más?
Critica a la alta burguesía, ya que la sociedad está dominada política, económica y moralmente por ella, a la Iglesia, a la explotación del pueblo, a la capacidad productiva, la hipocresía y la doble moral de la burguesía.
Critica a la alta burguesía, ya que la sociedad está dominada política, económica y moralmente por ella, a la Iglesia, a la explotación del pueblo, a la capacidad productiva, la hipocresía y la doble moral de la burguesía.
-¿Cuál es el papel de la mujer en esa sociedad?
La mujer no tiene derecho a la educación, es inculta, analfabeta, independientemente de la clase social a la que pertenezca. Dependiendo con el hombre con el que se casen así será su estilo de vida. Si el hombre es trabajador y bondadoso, su vida será agradable. Estaba destinada mayormente para la maternidad. Dar hijos a los hombres.
La mujer no tiene derecho a la educación, es inculta, analfabeta, independientemente de la clase social a la que pertenezca. Dependiendo con el hombre con el que se casen así será su estilo de vida. Si el hombre es trabajador y bondadoso, su vida será agradable. Estaba destinada mayormente para la maternidad. Dar hijos a los hombres.
-¿Qué simbolismo social tiene el hecho de que Fortunata le dé a Santa Cruz el hijo que no le puede dar Jacinta, qué crees que simboliza ese niño?
Que la naturaleza consigue superar a la sociedad, que el amor puede unir a distintas clases sociales.
Que la naturaleza consigue superar a la sociedad, que el amor puede unir a distintas clases sociales.
-En la escena que tiene Maximiliano con la criada (minuto 34), expresa su opinión sobre los señoritos que como Santa Cruz se aprovechan de las mujeres pobres, ¿qué opina de ellos?
Piensa que son "una raza de Caín" corrompidos y miserables y que ellos tienen la culpa de que las mujeres se prostituyan. También piensa que son frívolos.
Piensa que son "una raza de Caín" corrompidos y miserables y que ellos tienen la culpa de que las mujeres se prostituyan. También piensa que son frívolos.
Luego en el minuto 40 habla de las causas que provocan que mujeres como Fortunata se prostituyan, ¿cuáles son?
Según él las causas que provocan que las mujeres se prostituyan son ley de la necesidad y de la pobreza y no por vicio.
Según él las causas que provocan que las mujeres se prostituyan son ley de la necesidad y de la pobreza y no por vicio.
-Efectivamente Maximiliano trata a Fortunata como nadie lo ha hecho y menos Santa Cruz (fíjate en que se preocupa por enseñarla a leer). Por otro lado, en la conversación con la criada, (minuto 34) Maximiliano se esfuerza en tomarle la lección y le explica la necesidad de aprender a leer (cosa que en una mujer era muy moderno para la la época). Por tanto, a través del personaje de Maximiliano (típico representante de la escasa clase media de la España de la Restauración), Galdós nos habla de la importancia que debe tener este grupo social en la resolución de las injusticias sociales del país ¿Cuál crees que debe ser el papel de la clase media para ayudar a acabar con esas injusticias?
Servir de unión entre los ricos y los pobres. Los pobres deben aprender de los ricos para evolucionar y acabar con la pobreza.
Servir de unión entre los ricos y los pobres. Los pobres deben aprender de los ricos para evolucionar y acabar con la pobreza.













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